El silencio de las ONGs ante del Huracán Micheletti
13 Octubre 2009 – 14:22En octubre de 1998 el huracán tropical Mitch asoló parte de América central. En Honduras dejó más de 10 000 víctimas y daños por valor de 4 millones de dólares. Las ONGs, sensibilizados por la catástrofe y su eco mediático, reorientaron sus campañas de Navidad. La solidaridad de la comunidad internacional y en particular de la sociedad española, a través de las ONGs, se materializó en importantes donaciones para las víctimas del huracán.
En junio de 2009 un huracán político acaba de asolar Honduras: un golpe de Estado. Este atentado a la frágil democracia de Honduras ha provocado pérdidas humanas y económicas. El presidente electo, Manuel Zelaya, fue arrestado de noche por el ejército y luego expulsado del país.
El golpe de Estado ha provocado primero una importante crisis institucional condenada de forma unánime por la comunidad internacional, incluida Naciones Unidas, y segundo, un agravamiento de su frágil economía. El cese de la ayuda económica internacional, de varios programas bilaterales y la congelación de las inversiones del exterior tiene unos efectos nefastos sobre la población más desfavorecida del tercer país más pobre de América Latina. Sergio Guimarães, representante de
¿Por qué gritamos tanto en 1998 y por qué nos callamos en 2009? ¿Por qué no denunciamos con fuerza un golpe que indudablemente entorpece el desarrollo del país?, Interesantes preguntas para los responsables de las ONGs que actúan en Honduras y que sensibilizaron a la sociedad en noviembre 1998 después de la catástrofe natural del Huracán Mitch.
La comparación de estos dos acontecimientos es útil para entender cómo se activan los resortes de la solidaridad dentro de las ONGs y por qué se mantienen en silencio ante un huracán político que sin duda empobrecerá aun más al país caribeño.
Un golpe político no es consensual. Existe miedo a condenar y las ONGs se muestran prudentes. Además, un golpe de estado no despierta la emoción ciudadana de la misma forma que un huracán. Si una ONG denuncia o se posiciona ante el golpe de estado de un país corre el riesgo de perder donantes que consideren que “no es bueno meterse en asuntos de política”.
Un golpe político no aporta beneficios. Las ONGs tienen medios económicos para realizar campañas en contra de un golpe de estado. Pero son campañas que no aportan beneficios económicos a las ONGs. Por esta razón se destinan sumas de dinero muy superiores a las campañas publicitarias de las que puedan obtener algún crédito económico y no a aquéllas de denuncia política. Se da una mecánica estrictamente mercantil dentro de organizaciones sin ánimo de lucro; mecánica que persigue obtener el máximo retorno de la inversión de las campañas publicitarias.
Lamentablemente, a la maquinaria humanitaria no le gusta la política y poco a poco se ha ido desligando de la misma para concentrarse sobre un cierto “tecnicismo apolítico”. En otras palabras, no se lucha contra la guerra pero sí contra las minas antipersonal; no se denuncian las políticas educativas injustas pero sí se construyen escuelitas aisladas y protegidas; no se promueven reformas agrarias pero sí se da de comer a los niños. Se sigue regalando el pescado al tiempo que se obvia el manejo de loa caña de pescar.
Este juego sutil es peligroso para las ONGs que, en muchos casos, a veces sin darse cuenta, se hacen cómplices del funcionamiento de un sistema injusto. Se da una gran paradoja: para defender sus objetivos, las ONGs caen en lo que pretenden evitar.
Hemos perdido de vista que la organización de un país y las ideas sobre las que se sustentan son el factor principal de su desarrollo y de su bienestar. Los países avanzan o retroceden gracias a la acción política. En el caso de Honduras, sumarse a las voces que denuncian el golpe de estado en Honduras no es una postura arriesgada. La mayoría de los países del mundo lo han hecho y ninguno reconoce al presidente de facto. En este país, como en muchos otros de América Latina, los golpes perviven frescos en la memoria.
Denunciar el golpe de Estado hondureño puede ayudar a salvar hoy a muchas víctimas de las garras del “presidente de facto” Roberto Micheletti. Callarse es, de nuevo, aceptar en la región el golpe de estado como el único modo posible de gobierno.
Tal es el caso de Candelario Reyes, coordinador del Centro Cultural Hibueras y responsable de
Las ONGs no deber callar ante huracanes políticos responsables de tantas o más víctimas que fenómenos naturales como el Mitch. No hay peor ayuda en este momento para los ciudadanos de Honduras que el silencio de las ONGs.
Director
septiembre 2009
El 
La creación de categorías de niños con papeles y sin papeles cuestiona la legalidad de la directiva del retorno. A pesar de que la nueva norma europea apela en diversas ocasiones a la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CDN), el hecho de permitir el encarcelamiento de los mismos, independientemente de su edad y de sus acciones, vulnera gravemente sus derechos universalmente aceptados.
as, de dirigir el control del ministerio del Interior que supervisa la policía y la mayor parte del aparato de la seguridad interior.
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